Un rizoma

Un rizoma es un tallo subterráneo con varias yemas que crece de forma horizontal emitiendo raíces y brotes herbáceos de sus nudos. Los rizomas crecen indefinidamente, en el curso de los años mueren las partes más viejas pero cada año producen nuevos brotes, pudiendo de ese modo cubrir grandes áreas de terreno.

Lectura de Innamoramento e Amore de F. Alberoni

Del enamoramiento al amor

En "Amor y enamoramiento" de Francesco Alberoni, encuentro un interesante trabajo sobre la esclerotización del amor. Finales de octubre-principios de Noviembre de 2009, Ocotepec.


"El amado es siempre una fuerza vital libre, imprevisible, polimorfa, como un estupendo animal salvaje extraordinariamente bello y extraordinariamente vivo, un animal cuya naturaleza no es ser dócil sino rebelde, no ser débil sino fuerte. La gracia de la que hemos hablado es el hecho milagroso de que semejante criatura se vuelva suave con nosotros y nos ame. El amado atrae, gusta precisamente por ser fuerza libre y liberadora, pero también imprevisible y temible. Y es así que, en el proceso de las "pruebas" que llevan al amor (1), el más temeroso de los dos plantea como pruebas límites, pequeñas renuncias tendentes todas a hacerlo dócil, seguro e inocuo. El otro, poco a poco, lo acepta. Tenía amigos y renuncia a salir con ellos, viajaba y se queda en casa, amaba su profesión y la descuida para dedicarse al amado. Para no perturbar al amado, insensiblemente, separa de sí todo lo que pueda perturbarlo. Son muchas pequeñas renuncias , ninguna grave, ninguna que supere el punto sin retorno. Renuncia por su voluntad, cambia su comportamiento de buena gana porque desea que su amado sea feliz, trata de ser como él quiere. Poco a poco se hace doméstico, disponible, siempre atento, siempre reconocido. " (Alberoni, p. 116)

(1) Entendido aquí como la institucionalización del enamoramiento, nota de MJM.

"Y el otro, que había pedido esa transformación porque quería sentirse tranquilo, porque tenía miedo de lo nuevo, termina por no encontrar en él lo que había buscado y hallado. La persona que tiene delante ya no es la de antes, aquella de la que se había enamorado justamente por ser diferente y estar viva. Le había pedido que se moldeara sobre sus miedos y ahora se enfrenta con el resultado de sus miedos, su nada, y ya no lo ama".
(Alberoni p. 117)

"Son sobre todo las mujeres las que sufren esta violencia y se adaptan a este papel. Deseadas mientras son libres, porque expresan la fuerza de la libertad, se ven luego encerradas entre las paredes del hogar, en los harenes, por infinitos límites, rodeadas por unos celos que son sólo miedo de querer lo que se quiere. Estas mujeres se ven obligadas en convertirse en los trivial cotidiano, el lugar donde termina -por definición- no sólo el enamoramiento sino hasta el amor".

"Así ocurre que a menudo los dos, espantados por haber querido vivir intensamente, se inclinan con rapidez hacia el aburrimiento, el rencor y el desasosiego. Directamente van a su encuentro imaginando hallar, a través de mil garantías y límites ese "vivieron felices y contentos" que no existe, se decepcionan, pierden la ilusión y optan por cultivar en la fantasía todo lo que tenían en sus manos y han destruido".
(Alberoni, p. 118)

Sobre el punto de retorno:

"Nadie sabe donde se encuentra este punto, el único signo es una rebélión interna, la desesperación, el anticipo- a veces por pocas horas- de la petrificación. pero sucede que el punto sin retorno se oculte, se aleje de la mente en un ímpetu de generosidad, o bien que el otro deje de entender que, un día, cambiarán las cosas."

"A veces es la vida la que con sus sacudimientos hace aparecer como punto sin retorno cuanto había sido puesto entre paréntesis o postergado. "
Alberoni, p. 119

Sobre el enamoramiento que dura y su relación con el amor místico:
"¿Es posible que dos personas sigan enamoradas durante años o durante toda la vida? Sí. A primera vista parece imposible, porque el enamoramiento es un estado de transición que, se desvanece, o se institucionaliza, o se extingue. Esta es, en efecto, la vivencia normal. pero hay casos excepcionales en que el proyecto apunta a conservar el estado naciente, en que la persona sigue amando apasionadamente a la otra aunque ésta sea inaccesible o esté muerta."

"Como la fantasía no puede ser desmentida por la realidad, el amor puede continuar en el plano de lo extraordinario. "

"Cada una, entonces, vive en el corazón de la otra (persona) y el amor se convierte en una continua nostalgia del amado, un sufrimiento porque él no está, pero también una continua fuente de alegría inmensa, en el recuerdo, en la espera o simplemente en pensar en el amor del amado". (p. 124)

"El amor se convierte en lugar interior de la regeneración, una isla aislada de la contingencia, el jardín de las rosas en medio del desierto, donde el alma sacia su sed y puede volver al mundo." (p. 124)

Parmi les mystiques cités par Alberoni: Mawlânâ Djalâl Od-Dîn Rûmi. L'apparence de l'amour terrestre , hypostase de l'amour divin.

--------------------Respecto de Mawlawi Djalal: http://www.fraternet.com/magazine/etr_1406.htm.

Odes Mystiques Editer
Recueil Religieux Poésie Mysticisme Mémoire
Résumé(
en ) Odes mystiques. Divân-E Shams-E Tabrîzî. Auteur: Mawlânâ Djalâl Od-Dîn Rûmî. Traduit du persan parE de Vitray-Meyerovitch et M Mokri. Edition: Unesco-Seuil. Collection Points. Sagesses 180.445pp. Vaste choix de poèmes( plus de 1000 ) de Rûmî (1207-1273) écrits à la mémoire de son maître spirituel soufi Shams de Tabriz.
People
Jalal Ud Din Rumi (people, 1207) Seuil.

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"El amor místico es siempre una revelación del ser como amor, con respecto al cual, todo el resto es contingencia" (p. 125)

"El amor místico nos demuestra con claridad que el estado de enamoramiento no depende en absoluto de la propiedad del otro; es pura y simplemente nuestro modo de ver (pensar, sentir, percibir, imaginar, etc.), es decir un sistema categorial interior de la estructura de nuestra mente. No vemos las cosas como son sino como las hacemos. El amor místico construye su objeto a partir de las categorias del estado naciente y al no poder tomar a una persona que existe (transfigurada en la imaginación) construye su objeto pura e ideal" (126)

"Cada encarnación es una pérdida. Cada enamoramiento que dura mucho, por eso mismo, sólo puede durar en lo imaginario, pide a las dos personas que renuncien a querer ver aquí y ahora, en lo totalmente concreto, lo que deseamos por encima de cualquier cosa. Cuanto más se desempeña el enamoramiento en realizar todo en lo concreto, en lo pragmático, en los hechos, tanto más condenado está en extinguirse."

"La tentativa de querer todo y en seguida en lo concreto es el origen de las más terribles experiencias de fanatismo. Lo existente nunca encarna por completo lo real". (p. 126)

"Puede comprenderse que una persona o ambas personas enamoradas puedan avanzar mucho en esta dirección sustrayendo su amor a la prueba de la encarnación concreta, cotidiana. (...) Viven su vida concreta, combaten, construyen cosas, pero conservan la dimensión extraordinaria en su relación. Es algo poco frecuente, pero no rarísimo. Y tampoco es fácil revelarlo porque esta gente no habla de su amor. Porque un espacio imaginario la separa completamente de la contingencia, la hace objeto de una reserva, de un pudor total. No hay porque pensar que este tipo de amor es puramente espiritual o "platónico": puede ser extremadamente sensual y erótico. " (p. 127)

"¿Por qué es muy raro? Obviamente porque el enamoramiento nace como proyecto de reconstruir concretamente lo existente, reorganizar alrededor de la nueva persona toda la propia vida presente, pasada y futura y hacerlo de manera manifiesta y ejemplar. El proyecto es un proyecto de transformación concreta y por lo tanto a muchos se les aparece como un fallo"

Hombro con hombro

"luchando hombro con hombro por un proyecto común".

"El elemento aventurero, extraordinario, sin embargo, es importantísimo."

"Hacer experiencias nuevas juntos: ésta es la clave de la prolongación del enamoramiento activo" (p. 133)

"Viaje extraordinario a través de lo existente. Viaje realizado juntos después de duras pruebas, hombro con hombro, descubrimiento y confrontación, continua reinterpretación del mundo, continuo reexamen del pasado histórico. Para algunos puede ser lucha, poesía, para otros simplemente capacidad de maravillarse continuamente de si mismos y del mundo, buscando no lo que da seguridad o lo ya conocido, sino lo que es desafío, belleza, creación". (p. 135)

Romántico

"En la gran efervescencia colectiva de liberación nacional del siglo pasado, en Europa, el término "romántico" servía para indicar una orientación política y literaria y una manera de enamoramiento" (p. 153)

"La mayor de las ilusiones". ..petit revirement final !

"No es el enamoramiento lo que constituye la tentación de Occidente, es el estado naciente" (p. 162)

"El estado naciente, desde el punto de vista, es la mayor de las ilusiones. No se puede entrar en el jardín del edén y encerrarse en él: sólo puede entrarse en él para ser expulsado, continua, perrennemente: es un sucederse de encarnaciones (el samsara) sin esperanza. Por eso, encarnarse es una condena, desear renacer una locura. La verdadera esperanza no reside en esperar un último, definitivo, renacer feliz, sino en renunciar a él, en impedirlo. "

"(el pensamiento hinduista-budista), más que buscar un único objeto no ambivalente de amor que sacie la sed, trata de superar la sed; antes que la felicidad total y entusiasta, busca la superación al mismo tiempo de la felicidad y del dolor: el Nirvana es esa beatitud privada de pasión. "

"Por eso, en lugar del enamoramiento, existirá un arte erótico, gracias al cual obtener placer de sí mismo y de otras personas, pero sin depender de esa única inconfundible otra persona (...) perdida la cual se pierde todo" (p. 164).

Alberoni concluye con la descripción de la separación de la sexualidad de todas las instituciones en Oriente. En Oriente, la sexualidad es separada de la familia, del matrimonio, de los hijos, de las alianzas. Lo contrario del Occidente.

"Sólo en Europa se ha pretendido, en cierto momento, confiar al estado naciente del enamoramiento la estabilidad de la pareja, de la familia y aun los criterios de perpetuación de la especie" (p. 165)

"Todo eso falta en la tradición oriental: la sexualidad encontró el espacio de su extraordinariedad en el ars erotica, pero separada de la pasión por un individuo, único e insustituible. Por eso no hay enamoramiento, ni celos patológicos, ni opresión, ni petrificación, ni nostalgia".

Pregunta: ¿No habrá cierta idealización de la cultura oriental en el Alberoni de 1980? ¿No hay celos en la cultura oriental? Habría que verificar en el budismo y el amor.

2008: Educar, según Francoise Dolto (1908-1988)

Educar, según Françoise Dolto (1908-1988)

Mélanie Berthaud
Revista Ethos, 22 de septiembre de 2008

“Psicoanálisis, educación y cultura”, tal es la temática que se propone abordar el XXII Encuentro Nacional de Investigación Educativa este año, motivo por el cual me es solicitado este artículo. El vínculo propuesto por el encuentro entre estas tres temáticas nos invita a detenernos sobre los límites entre cada uno de los campos señalados. Se abren preguntas: ¿Tiene acaso el psicoanálisis algo que decir sobre la educación?; ¿Es la educación una práctica que se puede beneficiar del psicoanálisis?
En trasfondo de estas cuestiones, el siguiente debate: ¿Tiene el psicoanálisis una relación con la ciudad o debe el psicoanálisis situarse al margen de los asuntos que en ella se gestan, como, por ejemplo, la cuestión educativa? Y, porque el psicoanálisis implica a un analista que ejerce una práctica, se plantea la pregunta: ¿Qué hace un analista con la emergencia de síntomas en el campo social?

Psicoanálisis y pedagogía

Freud se pronuncia sobre la cuestión en varias ocasiones. Se destacan sus puntos de vista sobre la función de la educación, así como los efectos que un sistema educativo ignorante de los descubrimientos del psicoanálisis pudiera tener sobre la niñez.
En primer lugar, Freud señala una relación recíproca entre ambos campos. Por un lado, la educación es fundamental para el proceso de desarrollo del niño. Ésta permitiría alcanzar la autonomía del niño, respecto de sus padres y, por ende, instalar la vigencia del principio de realidad. En 1911, en “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico”[1], Freud afirma que “el imperio del principio de placer sólo llega a su término, en verdad, con el pleno desasimiento respecto de los progenitores”[2]. Jacques Lacan es fundamentalmente freudiano cuando afirma, citando a Hegel, que « el individuo que no lucha para ser reconocido fuera del grupo familial, no alcanza jamás la personalidad antes de la muerte»[3].
¿Cuál sería la función de la educación según Freud? Educar sirve, “sin más vacilaciones, como incitación[4] a vencer el principio de placer y a sustituirlo por el principio de realidad”[5]. Se delinea aquí una reflexión importante acerca del lugar de los padres en el proceso de socialización realizado por la institución educativa. ¿En qué medida deben de involucrarse los padres del alumno en el contexto escolar? De acuerdo a Freud, la participación debería de ser mínima.
Por otro lado, el psicoanálisis tendría una doble función coadyuvante respecto de la pedagogía. Primera función: esclarecer la educación. Afirma Freud que “la educación debería poner un cuidado extremo en no cegar estas preciosas fuentes de fuerza[6] y limitarse a promover los procesos por los cuales esas energías pueden guiarse hacia el buen camino. En manos de una pedagogía esclarecida por el psicoanálisis[7] descansa cuánto podemos esperar de una profilaxis individual de las neurosis”[8]. Más tarde, Freud señala que el niño ha pasado a ser “el objeto principal de la investigación psicoanalítica” y que ha desplazado al neurótico. Argumenta que es natural que la pedagogía tenga expectativas puestas sobre el psicoanálisis, pues ha permitido revelar “las fuerzas pulsionales y tendencias que imprimen su sello peculiar al ser infantil”[9]. Segunda función: invitar a los educadores a que se analicen. Freud señala esta necesidad para los pedagogos, y considera, de hecho esta opción mucho más útil que una formación teórica[10]. Lo anterior permitirá a los educadores, según Freud, entender mejor a la niñez y dejar de abordarla como si fuera un enigma.

En segundo lugar, Freud opina sobre las derivas de una educación demasiado rígida y normalizadora: “El psicoanálisis tiene a menudo oportunidad de averiguar cuánto contribuye a producir enfermedades nerviosas la severidad inoportuna e ininteligente[11] de la educación, o bien a expensas de cuántas pérdidas en la capacidad de producir y de gozar se obtiene la normalidad exigida.”[12]
Finalmente, si bien demuestra Freud cómo el psicoanálisis puede aportar algo a la pedagogía y cómo la educación juega un papel fundamental en el desarrollo del niño, también se distancia de la cuestión educativa. Existe en Freud cierta ambigüedad, cierto balanceo sobre esta cuestión. Tan es así que se han dado debates sobre la cuestión de saber si Freud era pedagogo o antipedagogo…[13]
Por una parte, Freud, en los textos antes señalados, se distancia de la cuestión educativa: “Mi participación personal en esa aplicación del psicoanálisis ha sido muy escasa. Tempranamente había hecho mío el chiste sobre los tres oficios imposibles- que son: educar, curar, gobernar-aunque me empeñé sumamente en la segunda de esas tareas”[14]. Así mismo: “El trabajo pedagógico es algo sui generis, que no puede confundirse con el influjo psicoanalítico ni ser sustituido por él. El psicoanálisis del niño puede ser utilizado por la pedagogía como medio auxiliar, pero no es apto para remplazarla”[15].
Por otra parte, se sabe que Freud apoyó explícitamente a su hija Anna Freud en las controversias sobre psicoanálisis de niños que la opuso a Melanie Klein en el marco de la Sociedad Británica de Psicoanálisis en los años cuarenta. Freud en una carta a Ernest Jones: “Su petición que el análisis de niños sea un verdadero análisis, completamente independiente de toda medida educativa, me parece no sólo no fundamentada teóricamente, sino inadecuada a la realidad. Más me adentro en las cosas, más creo que Mélanie Klein está en la vía equivocada y Anna en la correcta”[16]. En efecto, Anna Freud recalca las dificultades de aplicar el psicoanálisis a los niños: sostiene que una transferencia analítica como la que se da en los psicoanálisis de adultos no es alcanzable en el caso de los niños. Según ella, el analista se coloca más del lado del educador del yo del niño que del lado de su inconsciente. En cambio, Melanie Klein, en la línea directa con Ferenzci, considera que el análisis de niños va más allá de la función de corroborar ciertos elementos del análisis de los adultos, y que éste permitirá enriquecer el psicoanálisis de manera general[17].

Diálogos

En realidad, la cuestión no está en determinar si Freud es pedagogo o no lo es. Veamos el final del prólogo a Aichhorn. ¿Qué debería de pasar, según Freud, cuando un pedagogo se haya sometido a un análisis, es decir cuando ya haya adquirido el saber que requiere para entender al niño y sus fuerzas pulsionales? Freud se pronuncia de la siguiente manera: se le debería de dejar “aplicar (su experiencia analítica) en apoyo de su trabajo en casos fronterizos o mixtos”[18]. En pocas palabras, se le debería de dejar trabajar: “no es lícito estorbárselo por estrechez de miras”[19].
¿Acaso esta última frase no deja claro que no existe una división tajante entre ambos campos? Poner una división tajante es actuar como lo dice él “con estrechez de miras”, con rigidez. Al introducir Freud la cuestión de los casos “fronterizos”, permite que surja el matiz que nos lleva a pensar en un espacio llamado frontera, límite, zona gris, y por ende se abre la posibilidad de intercambios entre psicoanálisis y educación, para tomar este ejemplo específico.
Desde los años sesenta, el tema de la educación entra en el repertorio de Françoise Dolto (1908-1988), psicoanalista francesa destacada por su clínica con adultos, adolescentes y niños. Se trata de un interés tardío –al menos, en el campo público. Efectivamente, Françoise Dolto emite opiniones sobre cuestiones ajenas al psicoanálisis desde los años cuarenta. Se dirige, en sus intervenciones de alcance profiláctico, hacia los padres de familia, los médicos y los trabajadores sociales. ¿Cuál es la razón de esta intervención tardía? Quizás una ausencia, un hermetismo o un déficit de interlocutor…
Su toma de posición en el campo de la pedagogía es virulenta, lo cual le cuesta muchas críticas acerbas. Desde los últimos años de la École Freudienne de Paris[20], a principios de los años ochenta y en adelante, Françoise Dolto es muy criticada por ello, incluso muchos consideran que ella se descoloca de su lugar de analista por el hecho de incursionar en la radio y la televisión con temas psicoanalíticos.
Ella afirma, en distintos momentos y espacios, que “las escuelas son los apriscos donde duermen los borregos de Panurgio”[21], que “aburrirse en la escuela es signo de inteligencia”[22], que “la escuela es un sistema obsesivo, es decir cerrado sobre si mismo”[23].
Es para nosotros la ocasión de señalar, a través de un recorrido por la obra de Françoise Dolto, los distintos planteamientos de la psicoanalista en materia de educación. La discusión exhaustiva de sus planteamientos rebasa este espacio, por ahora.

Françoise Dolto (1908-1988), veinte años después[24]

Por cuarenta años, Françoise Dolto atendió, cada día entre 9am y 2pm, a diez niños en promedio, en el marco de su consulta del Hospital Trousseau[25]. Su trabajo con los niños se oponía frontalmente a la clínica adaptativa –adaptar al niño a su medio. Al contrario, lo que buscaba Dolto era hacer surgir lo que ella llamó el “allant-devenant”[26] del niño hacia su estado adulto, es decir destrabar el camino que lo hiciera advenir a su calidad de adulto. La libertad del niño, a quien Dolto concebía como a un sujeto[27], era fundamental para Dolto y guiaba todo su trabajo. Por medio del uso de plastilina, crayolas y de palabras –cuando era posible-, el sujeto niño expresaba lo reprimido de su historia, lo cual engendraba efectos ordenadores y permitía liberar su libido de los efectos de repetición que obstaculizaban su libertad. Françoise Dolto había aprendido a poseer el arte de escuchar al sujeto niño, sin enchufar sobre su discurso interpretaciones de adulto. Insistía con los analistas y terapeutas con quien trabajaba en control, sobre la necesidad de no usar ninguna red de interpretación a priori. El comportamiento del sujeto niño debía de ser abordado, según Dolto, como un lenguaje singular, cada vez.
Francoise Dolto interviene, a lo largo de su obra y vida, sobre la cuestión educativa en cuatro momentos claves que señalamos a continuación[28]:

1.-Esclavos de programas impersonales
En 1965, redacta el prefacio del famoso libro de Maud Mannoni, La primera cita con el psicoanalista[29]. Allí, Françoise Dolto denuncia el sistema educativo francés de la época. Señala que la rigidez de este último no ofrece “a cada uno (de los alumnos) un margen de acceso a la cultura”[30] y que no permite dar rienda suelta a la curiosidad, motor del deseo de aprender. A lo largo de su obra, Dolto ataca un sistema educativo que sofoca el deseo. Su crítica toma la forma de una petición. Veamos cómo lo formula ella:
§ “Pido que los jóvenes franceses ya no sean más esclavos de programas impersonales”[31].
Dolto se remite a la decisión de corte administrativo, según la cual tal nivel de estudio debe de corresponder a tal nivel de matemáticas y tal nivel de gramática, por ejemplo.
Los programas de este tipo excluyen la pregunta: ¿Quién aprende? ¿Para qué? ¿Hay deseo de aprender?
§ “Pido que la enseñanza de la gramática francesa no llegue antes de un uso perfectamente adquirido de la lengua en la expresión personal”[32].
En este caso, Françoise Dolto toma un ejemplo muy preciso. El lenguaje estructura el cuerpo y la realidad que nos rodea. Si esta ley simbólica no es todavía perfectamente adquirida, si el niño no maneja –todavía, y por cuestiones afines a su historia personal- una lengua que le permita expresarse, expresar su mundo y su deseo, el aprendizaje de la gramática será inútil. La gramática, que se estudia en Francia desde los seis años, es el estudio sistemático de los elementos que constituyen una lengua (¿Qué es un sujeto?, ¿Qué hace un verbo?, ¿Por qué usamos adjetivos calificativos?). Para entender qué es un sujeto y un verbo, es necesario llegar a ciertos niveles de estructuración subjetiva.
Dolto hace hincapié en la necesidad de que el alumno, antes de recibir una enseñanza de gramática, sea capaz de usar la lengua para expresarse en una frase correcta, que sería el reflejo de la ubicación que él tiene en el mundo que lo rodea.
Es preciso, insiste Dolto, evitar –y regresará numerosas veces sobre este punto, a lo largo de sus intervenciones- que el aprendizaje sea forzado, y por ende, incapaz de orientar al alumno a hacer uso de este conocimiento, para crear.
§ “(Pido) que el niño no vea siempre su ritmo de interés bloqueado a causa de las limitaciones del tiempo dedicado a tal disciplina o tal materia”[33].
Efectivamente, porque es necesario respetar un programa establecido por un ministerio, el interés suscitado por una temática cualquiera en un sujeto niño no podrá ser incentivado. Se tendrá que pasar a otro tema. A riesgo de perder un desarrollo valioso para esta persona.

2.-La inteligencia digestiva
En 1982, la editorial Le Seuil publica el primer tomo –de tres- del Seminario de psicoanálisis de niños[34] de Françoise Dolto, quien advierte de manera breve –mas no menos contundente- de los peligros de la escuela para la niñez.
Antes de abordar lo que señala, vale la pena recordar el contexto en el cual fueron escritos estos seminarios. Desde principios de los años sesenta hasta principios de los ochenta, Françoise Dolto sostuvo un seminario de psicoanálisis de niños, primero en el seno de l’Ecole Freudienne de Paris (1964-1980), después en l’Institut des Jeunes Sourds [Instituto de los Jóvenes Sordos]. Este seminario estaba dirigido a analistas en formación y psicoterapeutas, quienes, dos veces al mes, tenían la posibilidad de consultar a Françoise Dolto para que ésta les guiara en su práctica clínica con niños.
A principios de los años ochenta, fue el deseo de Dolto plasmar en papel “algo” de lo que sucedía en este espacio. Le solicitó a su colaborador más cercano, Luis Caldaguès, que redactara los textos bajo su revisión y control. Más adelante, le pidió a quien sería después su biógrafa, Jean-Francois de Sauverzac[35], que seleccionara los textos más importantes, dentro de una gran cantidad de transcripciones poco fieles, documentos y textos surgidos de los años de seminario. De Sauverzac afirma: “Así que los Seminarios son unos montajes, no hay mejor palabra, porque la selección y el ensamblaje de los textos, fueron efectuados a posteriori, con un cuidado de congruencia y tomando en cuenta la figurabilidad, para retomar una expresión freudiana, lo cual implicó no respetar forzosamente la cronología o el contexto de su enunciación por Dolto”[36]. Por lo tanto, las indicaciones clínicas de Françoise Dolto que se encuentran transcritas en el seminario no pueden ser ubicadas en el tiempo, pues el seminario no está fechado, aunque el seminario haya transcurrido a lo largo de veinte años. Lo anterior dificulta el situar con precisión un comentario que atañe, por ejemplo, a una temática social.
¿Qué peligros escolares señala Françoise Dolto? Indica que la escuela solicita exclusivamente las pulsiones orales y anales de sus alumnos.
Es importante mencionar aquí que Françoise Dolto no renunciará jamás a la concepción del desarrollo psíquico del niño por etapas, lo que la alejará evidentemente de Jacques Lacan. Sin embargo, es importante señalar que Dolto no hace funcionar estas etapas en el registro de la maduración biológica, como momentos obligatorios del desarrollo (etapa oral, a tal edad, correspondiendo a tal órgano, por ejemplo) –como se afirma reiteradamente. Más bien, son etapas que indican un orden. Si este orden es alterado, habrá consecuencias para el niño. En vez de que sean de naturaleza biológica-orgánica, las etapas de la clínica de Dolto se caracterizan por su aspecto relacional[37].
Por ejemplo, para caracterizar la etapa oral, Dolto habla de “aimance absorptive”[38], un modo de amor que involucra el absorber/asimilar al otro y rechazarlo[39]. Para la fase anal, Dolto hace hincapié sobre los aspectos positivos poco trabajados en la clínica freudiana, más enfocada hacia los aspectos perversos de la analidad, como, por ejemplo, en el caso del Hombre de las Ratas. Al contrario, Dolto recalca el intercambio, el comercio, la relación con el otro, en la fase anal. Por otra parte, es importante recordar que Françoise Dolto, además de considerar las pulsiones orales, anales y genitales, toma en cuenta en su clínica otras fuentes erógenas, como por ejemplo, la actividad muscular, la digestiva y la respiratoria[40].
Dolto denuncia, pues, el hecho de que la escuela no impulsa, no solicita las pulsiones genitales. Al contrario, el esfuerzo está generalmente puesto en desarrollar una inteligencia verbal, en repetir la lección sin asimilarla, y usar de categorías como correcto/incorrecto [“vrai”/”pas vrai”], lo que Dolto califica de “inteligencia digestiva”[41].
Cita varios casos posibles (“dans certains cas”[42]), para un niño en un sistema escolar con estas características. Estos escenarios son aquellos que Dolto observó durante los largos años de la clínica:
§ Se pueden psicotizar[43].
§ Pueden también obtener buenos resultados en la escuela, pero volverse psicóticos al momento de entrar en la pubertad, pues “hacen su pubertad sobre una base pre-edípica cuando no tienen todavía siquiera una noción de su sexo”[44];
§ Se pueden volver autista;
§ Pueden llegar a “entrar en lo que se llama la demencia precoz, donde se sienten persecutados por una agresividad anal contra su propio cuerpo. Deliran respecto de alguien que les molesta sin cesar, proyectando su sexualidad sobre otro, ya que ellos mismos nunca han asumido el tener un sexo”[45].
En todos los casos señalados por Françoise Dolto, el nivel de éxito escolar (“buenas notas”) no tiene ninguna relación con lo que puede suceder al sujeto llamado niño, en el marco de una institución educativa. Afirma: “Hasta este momento, eran muy buenos alumnos y, de repente, su escolaridad cae abruptamente”[46].
¿Qué propone entonces Dolto? Insiste en la necesidad de orientar el sistema educativo hacia las actividades artísticas y explica su preferencia por una pedagogía que favorezca el conocimiento, más que el saber, el “saber mental”. Es importante detenerse sobre esta distinción muy singular en Dolto: conocimiento y saber. Señala que “el conocimiento es de orden genital y el saber, de orden oral, anal”[47]. El saber se remite a la instrucción, al material aprendido por obligación, de manera sistemática. El conocimiento está del lado de la creación, del deseo del sujeto. Para Françoise Dolto, la cultura es fundamental, pues estimula las pulsiones parciales, el placer de ver, de oír, de tocar, de jugar y de saber usar su cuerpo[48], incentivando al alumno a desarrollar pulsiones genitales, donde las categorías de correcto/incorrecto o verdadero/falso no aplican. Dolto afirma: “Lo genital no es nunca verdadero/falso: es lo afectivo que prevalece, y es siempre verdadero, en un sentido o en el otro.”[49]

3. Los apriscos
En 1985, en un libro muy extenso titulado La causa de los niños[50] que es el resultado de una encuesta colectiva sobre la situación de los niños, Françoise Dolto emite opiniones más virulentas contra el sistema educativo francés. De hecho, lo asimila a un aprisco donde duermen los borregos, acondicionados a realizar las mismas tareas todos los días, a la misma hora, sin pensamiento propio.
En primer lugar, Dolto reflexiona sobre la organización del tiempo en la institución educativa y sus implicaciones para el alumno. Critica la usual fragmentación de las materias (a las 9am, inglés, a las 10, matemáticas, a las 11, francés) que es sumamente frustrante cuando el alumno desea adentrarse en una materia y a la vez, no respeta los ritmos de cada persona. Por otra parte, considera que la regla impuesta por los establecimientos educativos, según la cual quien llega tarde, aunque tenga ganas de estudiar, no puede penetrar en el recinto, pertenece a un “nazismo disfrazado”[51]. De hecho, se opone aquí a los pedagogos: “El principio sacro-santo del mismo horario para todos y de la puntualidad también está marcado por razones turbias. El argumento de los pedagogos según el cual un niño que podría llegar a la escuela a la hora que quisiese, nunca podría subirse a tiempo a un tren o un avión, no vale. El hará la diferencia. Cuando habrá perdido un tren o un avión, tomará sus disposiciones para llegar a tiempo. En realidad, esconde el verdadero argumento: es que el profesor quiere ser, en su salón, un tipo de Amo, después de Dios, un capitán indiscutido.”[52] Dolto culpa al mal pedagogo, quien necesita una regla de puntualidad para asegurar que sus alumnos estén presentes, a pesar de que no les interesa lo que se enseña allí y recuerda que “nadie quiere perderse lo que le interesa”[53].
Y señala: “En vez de enseñar a los demás que el comportamiento de uno no debe influir sobre los demás, se educa al niño bajo el principio del gregarismo. El gregarismo no es humano; reduce el humano a un animal social.”[54] El desprecio de Dolto respecto de la escuela pública de la época es tal que afirma que “pretender volver la escuela más humana es tan utópico como querer volver la guerra más humana”[55]. Se erige contra la homogenización que califica de monstruosa, pues parte de la idea según la cual el deseo, el apetito, las ganas de aprender no pueden ser mandatarias[56]. Se opone también al espíritu de competencia, como mandato en el salón de clase, sin ofrecer otra opción a quienes no pueden lidiar con dicha dinámica.
En cambio, Dolto opta por una escuela muy diferente, una escuela “a la medida”, donde los alumnos se podrían inscribir a las materias deseadas y presentar los exámenes cuando se sientan suficientemente preparados.

Dolto, ¿precursora?

Hace veinte años, al denunciar la orientación de un sistema educativo que no defendía la “causa de los niños”, Dolto advirtió a quienes no estaban familiarizados con el campo psicoanalítico que éste presentaba posibles riesgos graves para la salud emocional de los niños. Los niños eran el único tema sobre el cual era imposible que Dolto se riera. Los niños le inspiraban el más profundo respeto y existen testimonios de analistas a quienes Dolto llamó la atención porque habían dejado escapar un tono irónico sobre tal o cual caso[57].

Si cada disciplina está bien ubicada en su lugar, surge la riqueza del diálogo. Un analista es una persona tocada por el discurso y la práctica psicoanalítica. Puede –o no- elaborar, opinar sobre el campo social, desde una posición, una mirada analítica. Es lo que hizo Françoise Dolto, sin ser militante ni reformadora. Incluso, Dolto colaboró a la creación de la escuela de la Neuville, en colaboración con Fernando Oury, quien conceptualizó la pedagogía llamada institucional en Francia[58].

Bibliografía

C. Millot, Freud antipédagogue, Flammarion, “Campos”, 1997.
F. Dolto, La cause des enfants, R. Laffont, 1985, Le livre de poche, 1987.
F. Dolto, Séminaire de psychanalyse d’enfants, t. un, Le Seuil, 1982.
F. Dolto, Tout est langage [Todo es lenguaje], 1986, Gallimard 1994, Collection Folio.
Fernand Oury y Jacques Pain, Chronique de l’école caserne [Crónica de la escuela cuartel], Maspero, 1972.
J. Lacan, La famille (1938), publicado sobre el sitio de l’Ecole Lacanienne de Psychanalyse, cf. http://www.ecole-lacanienne.net/documents/1938-03-00.doc, p. 10.
J-F. de Sauverzac, Francoise Dolto, Itinéraire d’une psychanalyste, Essai, Aubier 1993.
Le Monde de l’Education, num. 48, abril de 1979.
M. Cifali, F. Imbert, Freud et la pédagogie, PUF, 1998.
M. Mannoni, Le premier rendez-vous avec le psychanalyste, Denoel/Gonthier, 1965.
Melanie Klein, Colloque sur l’analyse des enfants [Coloquio sobre el psicoanálisis de niños], in Psychanalyse d’enfants [Psicoanálisis de niños], 1947, 2005 Edition de poche.
S. Freud – E. Jones Correspondance (1908-1939) PUF, 1998 [Correspondencia S. Freud-E. Jones (1908-1939), Editorial Síntesis].
S. Freud, “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico”, Obras Completas XII, Amorrortu.
S. Freud, Prólogo a August Aichhorn (1925), Verwahrloste Jugend, Obras Completas XIX, Amorrortu, p. 296.
S. Freud. “El interés del psicoanálisis” (1913), Obras Completas XIII, Amorrortu, p. 192.
[1] S. Freud, “Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico”, Obras Completas XII, Amorrortu.
[2] Op. Cit p. 225
[3] J. Lacan, La famille (1938), publicado sobre el sitio de l’Ecole Lacanienne de Psychanalyse, cf. http://www.ecole-lacanienne.net/documents/1938-03-00.doc, p. 10.
[4] Subrayamos.
[5] Op. Cit. P. 229.
[6] Se trata de las fuerzas pulsionales.
[7] Subrayamos.
[8] S. Freud. “El interés del psicoanálisis” (1913), Obras Completas XIII, Amorrortu, p. 192.
[9] S. Freud, Prólogo a August Aichhorn (1925), Verwahrloste Jugend, Obras Completas XIX, Amorrortu, p. 296.
[10] Dicho sea de paso, frente a la multiplicación de los programas de formación de psicoanalistas, aquí en México, por tomar un ejemplo, sería de suma utilidad recordar esta posición de Freud respecto del peso de la formación personal contra la formación teórica: “La enseñanza teórica del análisis no cala lo bastante hondo, y no crea convencimiento alguno”. S. Freud, Prólogo a August Aichhorn, Verwahrloste Jugend, 1925, Obras Completas XIX, Amorrortu, p. 296.
[11] Subrayamos.
[12] S. Freud. “El interés del psicoanálisis” (1913), Obras Completas XIII, Amorrortu, p. 192.
[13] C. Millot, Freud antipédagogue, Flammarion, “Campos”, 1997. ver también M. Cifali, F. Imbert, Freud et la pédagogie, PUF, 1998.
[14] S. Freud, Prólogo a August Aichhorn (1925), Verwahrloste Jugend, Obras Completas XIX, Amorrortu, p. 296.
[15] Op. Cit. P. 297. Subrayamos.
[16] S. Freud – E. Jones Correspondance (1908-1939) PUF, 1998 [Correspondencia S. Freud-E. Jones (1908-1939), Editorial Síntesis]. La traducción es nuestra. Carta del 6 de julio de 1927.
[17] Melanie Klein, Colloque sur l’analyse des enfants [Coloquio sobre el psicoanálisis de niños], in Psychanalyse d’enfants [Psicoanálisis de niños], 1947, 2005 Edition de poche. “Incluso estoy convencida que el análisis de niños, y sobre todo de niños muy jóvenes, podrá proporcionar esclarecimientos valiosos a la teoría psicoanalítica, justo porque el análisis de niños puede ir mucho más lejos que el de los adultos y que puede, en consecuencia, iluminar algunos detalles que no aparecen en este último de manera tan clara.” p. 78-79. La traducción es nuestra.
[18] Subrayamos.
[19] Op. Cit. p. 298.
[20] EFP, Ecole Freudienne de Paris [Escuela Freudiana de París], fundada en 1964 por Jacques Lacan tras la disolución de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis. La EFP fue disuelta por J. Lacan en 1980.
[21] F. Dolto, La cause des enfants [La causa de los niños], Robert Laffont, 1985, p. 427. « Les écoles sont les bergeries des moutons de Panurge ». He aquí una alusión al personaje de la obra de Rabelais, Panurgio, quien lanzó un borrego al mar, desde un barco, con el fin de que todos saltaran al mar. La traducción es nuestra.
[22] Le Monde de l’Education, num. 48, abril de 1979.
[23] Entrevista de F. Dolto en el libro de Fernand Oury y Jacques Pain, Chronique de l’école caserne [Crónica de la escuela cuartel] , Maspero, 1972. P. 395.
[24] Francoise Dolto muere el 25 de agosto de 1988, hace exactamente veinte años.
[25] Además de su consulta privada donde acudían adultos, Dolto ejerció principalmente en cuatro instituciones donde atendía exclusivamente a niños : La Polyclinique Ney donde Jeanne Aubry la había invitado a trabajar, el Centro Claude Bernard, el Hospital Trousseau (1940-1978), el Centro Etienne Marcel (1962-1985).
[26] Que se puede traducir como « el yendo-deviniendo » del niño.
[27] A pesar de que podría parecer evidente (en el discurso), muchas prácticas sociales, entre las cuales la educación, colocan al ser humano en el lugar de una cosa, donde el deseo de la persona o su expresión no tienen lugar.
[28] Arnaud de Mezamat, Les prises de position de F. Dolto sur l’éducation scolaire, Francoise Dolto, aujourd’hui présente, Actes du colloque de l’Unesco, 14-17 janvier 1999, Gallimard.
[29] M. Mannoni, Le premier rendez-vous avec le psychanalyste, Denoel/Gonthier, 1965. Prólogo de Francoise Dolto.
[30] Op. Cit p. 38.
[31] Op.Cit p. 39.
[32] Op. Cit. p. 39. Subrayamos.
[33] Op. Cit. P 39.
[34] F. Dolto, Séminaire de psychanalyse d’enfants, t. un, Le Seuil, 1982. Séminaire de psychanalyse d'enfants, tomes 1, 2, 3 – Le Seuil, 1982, 1985, 1988 / Points Seuil, 1988 (El tomo tres es publicado bajo el título « Inconscient et destin ») / Los tres tomos son reunidos en la editorial Points Seuil, 1991.
[35] J-F. de Sauverzac, Francoise Dolto, Itinéraire d’une psychanalyste, Essai, Aubier 1993.
[36] Op. Cit. p. 322. La traducción es nuestra.
[37] Subrayamos.
[38] Término difícil de traducir, que se acercaría a “modo de amar absorbente”. Op. Cit. p. 146. La traducción es nuestra.
[39] De hecho, Dolto imputa la etiología de las psicosis infantiles a la oralidad, más que a la analidad.
[40] J-F. de Sauverzac, Francoise Dolto, Itinéraire d’une psychanalyste, Essai, Aubier 1993. p. 146.
[41] F. Dolto, Séminaire de psychanalyse d’enfants, t. un, Le Seuil, 1982. p. 88. Dolto volverá sobre esta cuestión en 1986, en Tout est langage [Todo es lenguaje]: “La escuela primaria es algo digestivo. Por desgracia, porque a partir de la edad de siete, ocho años, ya podría ser genital, es decir un encuentro de dos mentes que diera fruto. Y no es lo mismo que tragar y devolver una tarea, vomitada o defecada, y bien subrayada en rojo, verde, con todo lo que se requiere para que el profesor esté contento, como uno hace una bella caca para la mamá cuando niño.” P. 32
[42] “En ciertos casos”. Traducción nuestra. Nota importante, pues no se trata de establecer ninguna regla general a partir de estas observaciones, sino de señalar una posibilidad para ciertos niños.
[43] « C’est dangereux pour certains qui peuvent devenir psychotiques. » [« Es peligroso para algunos, pues pueden volverse psicóticos]. La traducción es nuestra. Op. Cit. P. 88.
[44] Op. Cit. p. 88.
[45] Op. Cit. p. 88.
[46] Op. Cit. p. 88.
[47] F. Dolto, Tout est langage [Todo es lenguaje], 1986, Gallimard 1994, Collection Folio. P. 33. La traducción es nuestra.
[48] Dolto declara que el lograr la habilidad con el cuerpo es mucho más necesario que la escolaridad: “les impide volverse cabezas sin cuerpos”. Op. Cit. p. 89.
[49] Op. Cit. p. 89.
[50] F. Dolto, La cause des enfants, R. Laffont, 1985, Le livre de poche, 1987.
[51] Op. Cit. p. 312.
[52] Op. Cit. p. 313.
[53] Op. Cit. p. 313.
[54] Op. Cit. p. 312.
[55] Op. Cit. p. 315.
[56] « La curiosité, comme l’appétit, ça ne se commande pas ». p. 319. [La curiosidad, al igual que el apetito, no se pueden mandar »] La traducción es nuestra.
[57] J-F. de Sauverzac, Francoise Dolto, Itinéraire d’une psychanalyste, Essai, Aubier 1993. p. 392.
[58] http://www.ecole-de-la-neuville.asso.fr/pages/histoire.html

Un caballito de batalla llamado goce (2004)

"Un caballito de batalla llamado goce"

Mélanie Berthaud

Julio de 2004, Acheronta

Existe en la naturaleza y subsiste en el hombre un movimiento que siempre
excede los límites y que nunca puede ser reducido sino parcialmente. De este
movimiento no podemos generalmente dar cuenta. Es incluso por definición aquello
de lo que nada dará cuenta jamás.1 (Georges Bataille, L’Erotisme)

Es el verso más célebre en la Antigüedad de los que pronuncia Medea
(Eurípides, Medea, 1079): "Comprendo qué crímenes voy a cometer. Pero mi thymos
(mi vitalidad, mi deseo), es más fuerte que mis bouleumata (las cosas que
quiero)". Si euthymia es el secreto de la felicidad, dysthimia es la fuente de
la locura. Medea ve lo que va a hacer: ve que la ola del deseo invade su
pensamiento y va a llevárselo todo. Medea asiste impotente al torrente que no
logra contener en ella y que va a arrastrarla hasta la acción.(Pascal Quignard,
Le Sexe et l’Effroi, 1994)

Mi madre se quitó frente a mí su camisa y su pantalón. Se acostó
desnuda. Yo estaba desnudo y me tendí junto a ella.(Georges Bataille, Ma mère)
2



«El malestar es a menudo el secreto de los más grandes placeres», afirma Georges Bataille (1897-1962) en Historia del Ojo, al describir la sensación que le provoca ser testigo de la mutilación y la muerte del diestro Manuel Granero en una plaza de toros madrileña. Se sabe por el propio escritor que Historia del Ojo es producto, entre otras cosas, de un corto análisis con Adrien Borel, miembro fundador de la Société Psychanalytique de Paris (SPP) . 3

Elizabeth Roudinesco, en su libro sobre Lacan,4 analiza el lugar que ocupó Borel para el escritor: "En el primer encuentro, Borel dio a Bataille una fotografía de Louis Carpeaux, tomada en abril de 1905 y reproducida en el Tratado de Psicología de Georges Dumas. Mostraba el suplicio de un chino condenado por el emperador a ser despedazado en mil trozos por el homicidio de un príncipe. Dumas había presenciado la escena junto con Carpeaux y la había comentado subrayando que la actitud del supliciado era semejante a la de los místicos en el éxtasis. (..) El espectáculo era terrorífico: con sus cabellos hirsutos, su mirada espantosamente dulce y su cuerpo despedazado, el hombre se asemejaba, curiosamente, a una de esas vírgenes de Bernini 5 transfiguradas por la incandescencia de una visita divina. El descubrimiento de esa imagen jugó un papel decisivo en la vida de Bataille: «Lo que veía de repente era la identidad entre estos perfectos contrarios que oponen el éxtasis divino a un terror extremo»." 6

La existencia en el ser humano de una tensión —inexplicable desde la primacía de la Razón— entre el terror (o el dolor) y el placer, que incluso puede culminar en éxtasis, constituye en sí misma una crítica a la filosofía racionalista y kantiana, desde Descartes hasta Hegel. ¿Cómo dar cuenta de estas aparentes contradicciones humanas desde la lente de la Filosofía de las Luces? 7 ¿Cómo explicar el placer que provoca desafiar las leyes, o una moral, desde la teoría del bien común? Imposible. El psicoanálisis surge en parte de la constatación de esta aporía.

A nivel social, la ligazón del placer y del dolor puede articularse de diversas maneras: un ejemplo es el sadismo —esa "forma de manifestación de la pulsión sexual que busca hacer sufrir a otro un dolor físico o, al menos, hacerle sufrir una dominación o una humillación"—, 8 que se manifiesta en varias esferas.9
El Hombre de las Ratas no versa de otra cosa: "En los momentos más importantes, mientras estaba narrando su historia, su rostro adquiría una expresión extraña y compleja. Sólo podía interpretarla como una expresión de horror ante su propio placer, del cual él mismo no era consciente". 10

Más compleja es la relación que mantienen dolor y placer en un plano individual. El filósofo esloveno Slavoj Zizek describe una foto de la época de las redadas y matanzas antisemitas del nazismo: "(...) muestra a un aterrorizado muchacho judío rodeado por un grupo de alemanes. El grupo es en extremo interesante, pues las expresiones de sus miembros muestran la escala completa de reacciones posibles: uno de ellos «goza» de una manera inmediata, estúpida; otro está claramente asustado (tal vez tiene la premonición de que él puede ser el próximo); la fingida indiferencia del tercero oculta una curiosidad que se acaba de despertar, y así sucesivamente, hasta la expresión única de un hombre joven que se siente obviamente molesto, incluso disgustado por toda la situación, incapaz de entregarse sin reservas a ella, aunque al mismo tiempo fascinado, gozando con una intensidad que supera de lejos la estupidez del placer inmediato." 11

Resaltamos lo referente al tercer personaje en virtud de que su descripción permite diferenciar el placer (estúpido e) inmediato y el goce (intenso, fascinante, peligroso). ¿Qué distinción existe, desde la vivencia psíquica, entre placer y goce, entre deseo y goce? Para responder a estas preguntas, abramos la puerta de la Ciudad a un caballo troyano creado por Georges Bataille, el cual ofrece, mediante su novela Mi madre, un testimonio ejemplar de la lucha entre placer y goce. Y justamente, ¿quién mejor que "la madre" para asumir tal misión de introducir al goce?

La novela de Georges Bataille es póstuma; 12 fue publicada cuatro años después de la muerte del autor. Originalmente Bataille había planeado escribir cuatro textos sobre temas afines. El conjunto debía incluir Madame Edwarda, Divinus Deus, Mi madre y Paradoja sobre el erotismo. Sólo Madame Edwarda fue publicado mientras vivía. Mi madre estaba por enviarse a impresión cuando murió Bataille. Quizá el contenido altamente autobiográfico de la obra y su posible impacto hayan frenado a Bataille —o a su familia y sus amigos— en el proceso de publicar el texto: las referencias a la enfermedad, la figura de un padre débil 13 y de una madre melancólica, el alcohol, los prostíbulos, eran elementos característicos de la vida del escritor que se plasman de nuevo en Mi madre.

El objetivo del presente trabajo es abordar esta novela transgresora "en frío" —es decir, sin realizar un merecido análisis literario de la monumental escritura de Bataille, que dejaríamos para otro momento—, y hacerlo desde una lectura psicoanalítica. A partir de esta perspectiva se pretende entender el sufrimiento narrado en primera persona por Pierre, el personaje principal.

En el lecho de muerte

A punto de morir 14 Pierre sufre una alucinación auditiva y la voz de su madre lo lleva a recordar su vida con ella. Aparecen varias piezas y momentos que nos serán muy valiosos cuando se trate de analizar desde más cerca la problemática del personaje. Pierre se califica de "puerco" y de "basura" al recordar su pasado. ¿De dónde proviene este asco que ni la proximidad de la muerte puede apaciguar?

1) Por razones de salud hasta los catorce años Pierre vive con su abuela en el campo. Su madre pasa temporadas con ellos. Poco se dice sobre este período.

2) A los dieciséis años, en 1906, el adolescente regresa a París, a residir con sus progenitores. Viven en un medio acomodado. Es entonces que el joven se percata del alcoholismo de su padre. El odio al padre crece mientras la adoración hacia su madre —percibida como triste, dulce y melancólica— no tiene límites.15 Cuando el padre está de viaje Pierre se regocija y el sentimiento que la madre expresa parece recíproco. El padre es un intruso. 16 La madre le promete al hijo adulador llevarlo a un buen restaurante, aludiendo al hecho de que ella se sigue viendo joven y, por lo tanto, la gente creerá que son amantes. En ausencia del padre, la madre de Pierre desaparece en las noches y bebe. Pierre se queda estudiando solo en casa. Comprensivo, pone las salidas de su madre a cuenta de la necesidad de liberarse momentáneamente del padre. Sin embargo nota un cambio progresivo en su madre.17

3) 1906. Pierre tiene 16 años cuando muere su padre. Este acontecimiento lo llena de un sentimiento de alegría que difícilmente logra esconder. La madre lo sabe y le dice: "Si hablas con Robert o Marthe, 18 no olvides que, en principio, estás agobiado de dolor. De acuerdo con la buena gente que está a nuestro servicio deberíamos estar hechos un mar de lágrimas. No tienes por qué llorar, pero baja los ojos." 19 Después del velatorio Pierre cena con su madre en un hotel. Ella se embriaga. Cuando Pierre trata de consolarla su madre descubre una nueva faceta. Le dice "Soy peor que él." Todo el edificio se derrumba para Pierre. ¿Cómo puede su madre ser peor que su difunto padre?20 La confesión de la madre consterna a Pierre. La imagen de la madre santa, dulce, frágil, se opone violentamente al nuevo discurso materno.21 En una crisis de desesperación el hijo se deja caer en el piso de su cuarto de hotel pidiendo ayuda a Dios.22

4) Esa noche la madre entra al cuarto del hijo y tropieza con el cuerpo de Pierre. Madre e hijo se abrazan, cae la camisa de la madre.

"Teníamos miedo y llorábamos. Nos cubrimos de besos. Su camisa se había deslizado tanto de sus hombros que, entre mis brazos, cerraba su cuerpo semidesnudo." 23

El abrazo fatídico dejará en la mente de Pierre una huella imborrable:
"Había creído que la muerte de mi padre me devolvería la vida, pero ese espejismo de vida me hacía temblar dentro de mi traje de luto. No había en mí sino un desorden fulgurante, frente al cual todo lo demás me resultaba indiferente. En lo profundo de mi asco, me sentí semejante a DIOS. ¿Qué otra cosa tenía yo que hacer, en este mundo muerto, sino olvidar la luz que me había cegado cuando mi madre estaba entre mis brazos? Pero ya lo sabía: jamás podría olvidar." 24
En este punto de la obra Bataille podría proseguir con una novela acerca del incesto entre un hijo y una madre. No lo hace. Va mucho más allá.

La ceguera
("la luz que me había cegado cuandomi madre estaba entre mis brazos")

En primer término, el golpe frontal que Pierre recibe con el descubrimiento del nuevo rostro de su madre nos parece más violento que el mismo acto sexual con el cual culmina la novela. La mirada es un tema clave en la obra de Bataille. Pierre ve a su madre como una persona irreprochable, como un modelo. Para él, hasta la confesión de ella, su madre ha vivido como víctima de su padre.

Pierre no ha visto a los hombres que visitaban a su madre, no los ha querido ver. La belleza despampanante de su madre, su dulzura, su voz melancólica, bastaron para ofrecer una imagen que se hizo mito en el hijo.
La mirada de Pierre es selectiva. Su fascinación por la belleza y la dulzura de la madre no le permite advertir la falsedad de sus palabras ni entender los silencios que se dan en las cenas familiares.25 Su pulsión, fuerza constante o drang, 26 está tan claramente atrapada en lo especular que es capaz de disociar la imagen de su madre, objeto de su deseo, de la persona de su madre.

"Yo podía contentar con otra mujer, de modo indiferente, el deseo que a cada paso me congestionaba cuando veía a mi madre. Pero yo no deseaba a mi madre ni ella me deseaba." 27
"No deseo volver a ver a mi madre y, tampoco, recordar con insidia su impalpable imagen que, de pronto, me obliga a gemir." 28

La huella del goce

Al desaparecer el marido se crea para la madre un vacío. Pronto se quita la máscara y se coloca frente a su hijo en el lugar de quien lo inicia, pervirtiéndolo y sorprendiéndolo constantemente.

Ella busca romper, destruir y aniquilar la imagen santificada que sostiene desde hace años ante su hijo: le revela que ama a las mujeres y que es alcohólica. ¿Por qué? Porque esta madre, esta mujer, para sobrevivir, requiere de un perverso. 29 ¿Cómo llegar a lograr su fin si frente a ella tiene un hombre paralizado (su hijo) que la adula ciegamente? El mismo Pierre, a posteriori, lo analiza:

"Ella jamás amó a un hombre. A mi jamás me quiso en el sentido en que Hansi me amó, y no tuvo en su vida sino un deseo violento: el de deslumbrarme y perderme en el escándalo en que ella se quería perder (…) Lo que amó siempre era fruto de sus entrañas." 30

La madre es una iniciadora y busca reproducir en el otro sus propias sensaciones mediante un juego especular sin fin. ¿Pero es realmente una madre?

Pierre no habla de su primera infancia. Sin embargo se sabe que ha vivido con sus abuelos hasta los catorce años "en una aldea" donde su madre los visitaba de vez en cuando. Usando como pretexto la enfermedad del niño la madre lo habría enviado con sus abuelos al campo. ¿Rehusando así cumplir una función materna? No totalmente, como se verá.

Recordemos que, en la teoría lacaniana, la función materna consta de dos tiempos: primero, abrochar una palabra-significante en la carne del pequeño, 31 para después abrir el camino a la metáfora paterna en la historia propia del hijo/hija. En ese sentido, la madre habría cumplido —sin duda inconscientemente— la primera parte de la función materna. En el caso de Pierre sí hubo una inscripción, nefasta.
¿Cuál fue la palabra-significante de la madre que constituyó su psiquismo? Si bien esta palabra está perdi da para siempre, en Pierre como en cualquier hijo, veamos qué le dice su madre (en un momento de pesada embriaguez):
—¡Te vuelvo loco!
—Sí, tengo miedo. ¡Háblame de tu vida en los bosques!
—No. Mi vida no es sino basura. Tú tienes razón: tu padre me ha vencido.
—¡Nunca! —grité— ¡Mírame! ¡Mírame! ¿Ves? No soy sino el hijo de la fiesta de los bosques.
—¿El hijo libidinoso?— preguntó.
—Tú bien lo sabes. ¡El hijo libidinoso! 32
Pierre es "el hijo de la fiesta del bosque". El hijo de una mujer entregada al placer sin límite desde la adolescencia. "El hijo libidinoso." Pareciera que la palabra encarnada en Pierre, la Cosa en Sí, pudo haber sido "¡Goza!".
Por otra parte, el conflicto entre la madre-loba y el padre violador ("Tu padre me ha vencido") se constituye más claramente como una razón por la cual ella no habría permitido que él cumpla un papel simbólico para Pierre.

La madre iniciadora

La madre hace de Pierre un testigo de la escena originaria a fin de reactivar esta palabra-significante. Así, ella inicia a Pierre, es decir, "lo instruye en cosas abstractas de alta enseñanza". 33

¿Cómo entender de otra manera sus intenciones cuando, perversamente, revela a Pierre que él es el fruto de una violación? Pierre sería un Eros moderno, el producto de la violación ejercida por Penia, representante de la falta, sobre Poros, símbolo de la abundancia.34

"—Yo andaba sola en los bosques. Yo estaba sola. (…) Tu padre me encontró entre los árboles. Yo estaba desnuda y creía que, junto con mi caballo, éramos las bestias de los bosques (…) Soñaba en muchachas o en faunos, que no ignoraba que me pervertirían. Tu padre me pervirtió. (…) ¡Me violó!" 35

Esa iniciación se basa también en la voluntad de la madre de iniciar, ahora en el sentido de "comenzar", de "disparar", de "principiar" en su hijo su propio goce. La madre no puede guardar secreto este saber que ha adquirido:
"—Me gustaría hablarte ahora. No estoy segura de poder ayudarte, pero más vale que te haga descender más bajo y no te abandone a la soledad en la que temo que te encierres. (…) Ahora tal vez sepas que el deseo nos vuelve inconscientes. Pero todavía no sabes lo que yo sé…
—Quisiera saber lo que tú sabes…
—No, Pierre —me dijo—, yo no debo enseñarte. Pero si tú supieras, me perdonarías…" 36

Y más adelante:
"-¿Comprendiste? —reanudó mi madre—. El placer comienza cuando el gusano está en el fruto. Sólo es deleitable nuestra felicidad cuando se carga de veneno. Lo demás es niñería. Perdona que te atropelle. Todo esto pudiste aprenderlo lentamente…" 37

En resumen, el saber que la madre goza al compartirlo con su hijo Pierre es un saber sobre el propio goce y sobre la muerte. Ella misma habla de "ceder a todos mis deseos", "así tenga que morir".38.

La dimensión mortal reside justamente en que el saber transmitido no se puede disociar de la propia persona de la madre: planea para Pierre una iniciación sexual de la cual ella misma es parte.

Todo empieza con fotos pornográficas. Al día siguiente de la muerte del padre, ella le exige a Pierre que ordene la oficina del difunto, llena de libros y papeles. A último momento pretexta que tiene una cita y lo deja solo. El narrador se percata demasiado tarde de que se le tendió una "trampa infernal". 39 Entra de nuevo en acción el órgano del ojo.

En medio de los papeles se encuentran fotografías "obscenas" que disparan en Pierre una excitación terrorífica, porque sabe que está respondiendo a las incitaciones directas de su madre y a su deseo.
Esta iniciación sexual continúa con la instrumentación que la madre de Pierre hace de sus propias amantes, empezando por Rea. Al compartir a Rea con su hijo se establece un vínculo cada vez más estrecho entre ambos.40 Notemos que, a partir de la entrega de Rea a Pierre, Bataille otorga (finalmente) un nombre a la madre de Pierre. Ella es Hélène. ¿Indicará esto que en el imaginario de Pierre/Bataille, esa madre se acerca cada vez más a la figura de una "simple" mujer?

"—Rea: te lo regalo. Hijo: te regalo a Rea." 41
¿Por qué entrega Hélène dos de sus mujeres a su hijo? Réa y Hansi son para la madre de Pierre dos peones en un complejo juego de erotismo cuyo objetivo es empujar los límites lo más lejos posible. En ese sentido, Hélène lleva a cabo un proyecto libertino, como si el objeto que quisiera conquistar fuese cualquier otro y no su propio hijo. 42

Además de ser libertina, la madre explaya características sádicas que nos remiten al universo del marqués:43 el relato de su vida salvaje en el bosque recuerda escenas de Justine o los infortunios de la virtud; asimismo, su negación de todo comercio sexual con el padre de Pierre desde los dieciséis años se puede interpretar como la voluntad de mantener un lugar dominante en una relación de pareja basada en la necesidad no colmada del otro. Es importante observar aquí que Hélène no ama otra cosa que el placer, y lo dice. Quienes sí le proveen placer son las mujeres. 44

¿En qué reside el sufrimiento de Pierre? ¿En el hecho de que está consciente de los planes de su madre sin poder resistirlos a causa de su veneración? O, en un plano mucho menos racional, ¿a causa de la fuerza que el goce inscripto en su cuerpo, en lo Real, ejerce sobre él? Pierre no puede frenar esa sensación, esa turbación tan profunda y tan poco racional que lo arrasa. Como ya lo hemos comentado, existe una fuerza desconocida que lo obliga a cumplir con todas las exigencias eróticas de su madre.

Pierre y su madre Hélène están inmersos en una espiral de goce, atrapados en una cárcel cuyo funcionamiento consiste en llevar a sus reos hacia el camino del exceso intolerable de placer en el cuerpo y desde el cuerpo. Se trata de una espiral porque no hay nada suficientemente poderoso para interrumpir la repetición de esa búsqueda de dolor mezclado de terror que es el goce, "un principio que está más allá, (…) que orienta un retorno incesante de excitaciones indomeñables, una fuerza constante que desequilibra". 45

Si la problemática de la madre tratara de deseo, habría quizás posibilidad de colmarlo, al estar éste vinculado con un "otro". Tal es justamente lo que no es. Recordemos esta frase que pronuncia la madre de Pierre, extremadamente lúcida: "Sólo te he amado a ti, pero lo que amo en ti, no te equivoques, no eres tú. Creo que no amo sino el amor, sólo la angustia de amar que únicamente sentí en los bosques." 46 Aquí se habla de "sentir", de "angustia", y el otro al que uno puede amar brilla por su ausencia, porque no hay lugar para ese otro ("lo que amo en ti, no eres tú"). La angustia es justamente lo que provoca la tensión entre el deseo, producto del abrochamiento de la palabra en el cuerpo, que prohíbe el goce, y el goce puro del cuerpo.47

Leamos el análisis que hace Pierre respecto del plan de su madre de acostarlo con Rea:
"El sistema que había construido y en el que me refugiaba, se caía. (…) De antemano sabía que iba a obedecer. (…) Ir a donde mi madre me conducía, beber con ella mi vaso, beberlo, tan pronto como ella quisiera, hasta las heces… ¿No debía advertir que era el anuncio de todo aquello que respondía perfectamente a mi deseo de ir hacia el mayor peligro, hacia lo que me diera el mayor vértigo? Y si acaso mi madre me sedujo, ¿no fue tal vez debido a que su aparente dignidad volvió infernales sus perversiones? Y, así como mi madre oscilaba de la vergüenza al prestigio, de la galantería a la gravedad —en un cambio perpetuo— mis pensamientos se desordenaron…" 48

Su madre lo ha obligado a ver. Si antes se refugiaba en un "sistema" constituido por palabras suaves y falsas que lo sostenían en su deseo de no ver, al destruir voluntariamente la madre ese frágil edificio, Pierre se deja guiar hacia el "vértigo".

La madre de Pierre antes de ser madre es mujer, en el sentido de que rechaza a toda costa la falta. En efecto, ella obliga a su hijo a verla tal como es sin dejar de lado el pedido de amor incondicional. Le exige que la siga venerando:

"Ya te lo he dicho: no te repondrás huyendo. Ante todo debes comenzar por no huir de mí. Bien sé que no has dejado de respetarme profundamente, pero no voy a admitir que no sé qué locura nos aparte. Tengo que pedirte que me respetes exactamente igual que antes. Debes permanecer siendo el mismo hijo sumiso de aquélla cuya indignidad conoces." 49

Acto sexual y muerte

Pierre no es la víctima de su madre. Ambos escogen jugar este juego que consiste en resistir al acto sexual. En esa resistencia descubren un paraíso vertiginoso. Este punto es fundamental para entender la sexualidad que une a Pierre y su madre.

"Es verdad que, por lo menos en dos ocasiones, dejamos que el delirio nos uniera más profundamente, de un modo inexcusable, que si hubiera habido unión carnal. Mi madre y yo estuvimos conscientes de ello e, inclusive en el esfuerzo inhumano que de mutuo acuerdo tuvimos que hacer para evitar lo peor, descubrimos riendo el desvío que nos permitió ir más lejos y alcanzar lo inaccesible." 50

Finalmente, el acto sexual en sí significará por una parte el fin de la relación entre Pierre y su madre... y por otra la muerte. ¿Por qué se mata la madre de Pierre? Se suicida porque descubre justamente que no se puede lograr el deseo puro, el goce originario, sino a través de la muerte, donde el cuerpo goza de sí mismo de modo último. Hélène se percata de que "la pulsión no se satisface; se repite". 51

"Mi madre se mató el día que comprendió que, por último, tendría que ceder, tendría que echar a perder, en el sudor de las sábanas, lo que me había elevado hacia ella, y lo que la había elevado hacia mí. ¿Podría afirmar que este amor fue incestuoso? La loca sensualidad en la que nos deslizábamos, ¿no era impersonal? ¿No era semejante a aquella tan violenta que mi madre conoció cuando vivía desnuda en los bosques y la violó mi padre? 52(…) Puedo decirme a mí mismo que maté a mi padre y que, tal vez, mi madre murió por haberse abandonado a la ternura del beso que le di en la boca. 53

Una historia de los cuerpos, es decir, del goce

Así, la novela Mi madre de Georges Bataille no trata de una pasión imposible entre un hijo y su madre sino de una historia de los cuerpos, y por lo tanto del goce. Pero nos quedamos con una pregunta pendiente: ¿por qué no se mata Pierre también? A diferencia de Edipo, nunca se arranca los ojos. Si bien es cierto que Pierre sabe desde el principio quién es su madre, cabe la pregunta: ¿por qué aquel beso fatal no lo afecta de igual manera que a ella?

Adelantamos la siguiente hipótesis, que quisiéramos desarrollar en otros tiempos y espacios: en Dios y en la escritura Pierre encuentra mecanismos de simbolización que le permiten sobrevivir.
En primer lugar, es preciso observar que los epígrafes con los cuales Bataille introduce los capítulos de Mi madre describen un mundo terrorífico, que remite al abismo y a la muerte. Sin embargo, notamos que este universo está siempre vinculado con lo divino.54 Lo "ominoso" 55 y lo divino se unen. Se ha hablado de la provocadora presencia divina en la obra de Bataille, quien, recordémoslo, se habría convertido al catolicismo a fin de desafiar a un padre ateo para después dejarle a Dios un lugar clave en su obra, aún para transgredirlo. 56

Pierre hace un intento (exitoso) para ligar lo Real del Cuerpo que lo anonada con un significante que lo obsesiona a lo largo de la obra: Dios. "Dios padre", que el narrador ubica muy cerca de su madre, sustituye de cierta manera a un padre real ausente y destruido. Cada vez que lo paraliza el terror de su deseo, Pierre acude a Dios.

"Para mí el lenguaje tierno —y siempre trágico— de mi madre, era el único a la medida de un drama, de un misterio, que no era ni menos pesado ni menos ciego que Dios mismo. Creía que la impureza monstruosa de mi madre, así como la mía, igualmente repugnante, gritaban al cielo y eran semejantes a Dios. Semejantes puesto que sólo las perfectas tinieblas son semejantes a Dios, y recordaba la frase de La Rochefoucauld: «ni el sol ni la muerte pueden verse fijamente» (…) A mis ojos la muerte no era menos divina que el sol, y mi madre, en sus crímenes, estaba más próxima a Dios que nada de lo que yo había visto por la ventana de la Iglesia." 57
Por grotesco o provocador que pueda parecer, al intentar nombrar este goce insoportable Pierre se salva. "Dios en mi es el horror de lo que fue, es y será", es la frase que describe justamente la "extimidad " del goce, ese "Otro exterior interiorizado, (que) debe ser cuidadosamente exiliado". 58

En segundo término, la escritura en sí es un proceso que permite "nombrar" y hacer una lectura que trasciende la existencia. 59 Siendo el narrador un escritor, detrás del cual se esconde Bataille, opinamos que Pierre no habría sobrevivido sin la escritura, y tampoco Bataille. La novela está relatada en primera persona y menciona explícitamente la presencia del libro:
"Mi madre siempre tiene en mi corazón el lugar que indica mi libro." 60

Pierre/Bataille había siempre negado los hechos en vida.61 Sin embargo, antes de morir, Pierre regresa por escrito sobre el violento amor que tuvo hacia su madre, en un ardiente y oscuro relato que no deja de ser una eterna petición de reconocimiento y amor hacia la madre, hacia Dios.

Notas
1 "Il y a dans la nature et il subsiste dans l'homme un mouvement qui toujours excède les limites, et qui jamais ne peut être réduit que partiellement. De ce mouvement nous ne pouvons généralement rendre compte. Il est même par définition ce dont jamais rien ne rendra compte." (Georges Bataille, L'Erotisme, 1957.) La traducción es mía.
2 Georges Bataille, Ma mère (1966), París, Éditions 10/18 (Mi madre, México, Editorial Coyoacán, 1997).
3 En una entrevista con Madeleine Chapsal, citada en la página 170 del libro de Elizabeth Roudinesco Jacques Lacan, Esquisse d’une vie, histoire d’un système de pensée (Jacques Lacan, Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento), Bataille afirma: "El primer libro que escribí, sólo lo pude escribir ya psicoanalizado; si, al salir. Y creo poder decir que es sólo liberado de esta manera que lo logré escribir." Las traducciones de la obra de Roudinesco son mías.
4 Roudinesco, Elizabeth, Jacques Lacan, Esquisse d’une vie, histoire d’un système de pensée, París, Fayard, 1993.
5 Gian Lorenzo Bernini, también llamado Caballero de Bernini, escultor, arquitecto y pintor italiano (1598-1680), destacado representante del arte barroco, autor de Santa Teresa en Éxtasis, expuesta en la Capilla Cornaro de Santa Maria de la Victoria.
6 Roudinesco, p. 170.
7 La pregunta no es nueva. Es la que se hacía el marqués de Sade desde el mismísimo Siglo de las Luces. Justamente porque este cuestionamiento no debía de hacerse, so pena de destruir el edificio de la Razón, Sade estuvo encarcelado durante diez años en La Bastilla.
8 Chemama Roland, Diccionario del psicoanálisis, Diccionario actual de los significantes, conceptos y matemas del psicoanálisis, Amorrortu Editores, p. 395.
9 Desde los horrores de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, con la difusión de imágenes de las torturas infligidas por soldados estadounidenses en Irak sobre presos iraquíes. Cabe preguntarnos si la difusión de esas fotos cumple con un propósito de alertar a la opinión pública internacional o si, por el contrario, sólo aporta más agua al molino de un perverso "goce" colectivo…
10 Freud, Sigmund, A propósito de un caso de neurosis obsesiva (1909), Obras Completas, Vol. 10, Amorrortu Editores.
11 Zizek, Slavoj (2003) Las metástasis del goce, Seis ensayos sobre la mujer y la causalidad, p. 12, Paidós. Las cursivas son mías.
12 Apareció en 1966.
13 La ceguera del padre de Bataille es conocida. Aquí, en Mi madre, hablaríamos más bien de ceguera psicológica.
14 Se ignora la edad del narrador al principio de la novela, pero se sabe que Bataille murió enfermo a los sesenta y cinco años, es decir, a una edad no muy avanzada.
15 "Mi madre me amaba: creía que entre ella y yo había identidad de pensamientos y sentimientos. Identidad que sólo turbaba la presencia del intruso: mi padre. Ciertamente, me dolían las salidas constantes de mi madre, pero, ¿cómo no habría ella intentado, por todos los medios, escapar del ser aborrecido?" (p. 17)
16 "Yo estaba tan contento de que se hubiera ido mi padre que, a la hora de la cena, me atreví a decirle a mi madre cuánta alegría sentía por estar con ella a solas. Para mi sorpresa, parecía estar encantada y bromeó más locamente que nunca." (p. 19)
17 "Hasta entonces no había advertido que bebía... (...) Mi madre, antes tan grave, y que al verla me hacía sentir la angustia de una noche de tormenta, de pronto se transformaba: parecía una joven vaporosa. Y sabía que era bella, porque desde hacía mucho que todo el mundo lo decía, pero nunca le había visto igual coquetería provocante. A sus treinta y dos años, la elegancia y la perfección que advertía en ella, me trastornaban." (p.19)
18 Ama de llaves y mayordomo del domicilio familiar.
19 Bataille, p. 20
20 "Lloró y las lágrimas se deslizaron por sus mejillas. Mamá —grité— ¿no es mejor para él? ¿No es lo mejor para ti?
—¡Cállate! —dijo secamente.
Frente a mí se volvía mi enemiga, como si en ella hablara el odio. Reanudé, balbuciendo:
—Mamá, tú sabes que, de cualquier manera, es lo mejor para él.
Bebía aprisa. Tuvo una sonrisa ininteligible. Dijo: Yo le hacía la vida abominable.
Apenas comprendía y protesté:
— Ya murió y nosotros no debemos decir nada de él, pero tu vida no era fácil.
— ¿Tú qué sabes?
No dejaba de sonreír. Ya no me veía.
Tú no sabes nada de mi vida. (...)
Eres demasiado joven —dijo—, y no debería decírtelo, pero algún día te preguntarás si tu madre es digna del respeto que le manifiestas. Ahora que tu padre ha muerto, estoy cansada de mentir: ¡Yo soy peor que él!" (p. 22)
21 "—Pierre, sólo tú tienes por tu madre un respeto que no merece. Los hombres que un día encontraste en la sala, esos presumidos, ¿qué piensas que eran?.
No respondí. No había notado nada.
—Tu padre sí lo sabía. Tu padre estaba de acuerdo. Cuando tú no estabas, esos idiotas no respetaban a tu madre…¡Mírala!" (p. 23)
22 "De pie, me dirigí a ese Dios que en mi corazón me desgarraba y que, ese corazón, al trizarse, no podía contener. En mi angustia, creí que me invadía el vacío. Yo era demasiado pequeño, demasiado vulnerable. No tenía la estatura del horror que me postraba. Escuché caer la tormenta. Me dejé caer sobre la alfombra. Boca abajo, me vino la idea de abrir los brazos en cruz, en la actitud del suplicante."
23 Ídem.
24 Ídem p. 26.
25 "Comíamos en silencio: a veces mi padre comenzaba una enredada historia, que yo apenas seguía y que mi madre escuchaba sin decir palabra. Mi padre no terminaba y enmudecía." (p. 16).
26 "Pulsión, concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático", dice Freud (1915) en Pulsiones y sus destinos (p. 117), Obras Completas, Amorrortu, antes citadas.
27 p. 91
28 p. 92
29 Cf Assoun, Paul-Laurent, Le pervers et la femme, (El perverso y la mujer), París, Anthropos, 1996.
30 p. 90.
31 "Carne insignificante antes de ser invadida por el decir; engendro imprevisible, ineducable, aterrorizante en su sólo existir bajo la única tutela del instinto de vida. Ese real sobrevendrá realidad únicamente si es hospedado, invadido, usurpado, violado por el lenguaje." (Mirta Bicecci, p. 276, El cuerpo y el lenguaje, en La re-flexión de los conceptos de Freud en la obra de Lacan, volumen a cargo de Néstor Braumstein, Coloquios de la fundación 3, Siglo XXI, México.
32 Las negritas son mías.
33 Nuevo Espasa Ilustrado 2003.
34 "Cuando el nacimiento de Venus hubo entre los dioses un gran festín en el que se encontraba, entre otros, Poros (La Abundancia), hijo de Metis (La Prudencia). Después de la comida, Penia (La Pobreza) se puso en la puerta, para mendigar algunos desperdicios. En ese momento, Poros, embriagado con el néctar (porque aun no se hacía uso del vino), salió de la sala y entró al jardín de Júpiter, donde el sueño no tardó en cerrar sus cargados ojos. Entonces Penia, estrechada por su estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. Fue a acostarse con él y se hizo madre del amor. Por esta razón el amor se hizo compañero y servidor de Venus, porque fue concebido el mismo día en que ella nació." (Platón, El Banquete, en Diálogos, p. 172, Buenos Aires, Argonauta, 1944).
35 Pp. 71-72.
36 Bataille, p. 38.
37 Bataille. P. 64
38 "—Madre, quiero saber lo que tú quieres. Quiero conocerlo y amarlo.
—Lo que yo quiero —me dijo mi madre— es, así tenga que morir, ceder a todos mis deseos.
—Madre, ¿los más insensatos?
—Si, hijo mío, los más insensatos." (p. 60).
39 P. 31.
40 "—Esta noche saldremos con Rea. No iré de luto y tú te pondrás tu traje más elegante. Olvidaba: Rea es muy amiga mía. Es adorable. Bailarina profesional y la muchacha más loca del mundo. Regresaré con ella a las cinco de la mañana. Ustedes se conocerán, si quieres. (p. 34)
41 p. 62.
42 "El libertinaje implica un proyecto mediante el cual un libertino logra la conquista del objeto al que ha dirigido la mirada; el acento puesto aquí en la palabra «conquista» nos hace ver ya que se trata de un procedimiento emparentado con lo militar; y en efecto, se echa mano de estrategias, avances y retrocesos, la captura de territorios, los momentos de negociar, el mostrarse aparentemente debilitado, hasta lograr la ansiada «derrota» del «enemigo»." Cf. Jorge Huerta, Un caballero llamado Seigalt. Casanova y el libertinaje, en la revista Me cayó el veinte, número 3, primavera de 2001.
43 Recordemos que Bataille era un ferviente lector, analista, admirador del marqués de Sade. He aquí partes de la introducción que Bataille hace del Justine de Sade, acerca del desencadenamiento del ser: "El desencadenamiento no es siempre, activamente, el hecho del objeto de una pasión. Lo que destruye a un ser también lo desencadena; por otra parte, el desencadenamiento es siempre la ruina de un ser que se había impuesto los límites de la decencia. La desnudez es ya por sí sola la ruptura de estos límites (es el signo del desorden que invoca al objeto que se abandona a ella). El desorden sexual descompone las figuras coherentes que nos establecen, a nosotros mismos y a los otros, en tanto que seres definidos (los desliza hacia un infinito, que es la muerte). En la sensualidad hay un disturbio y un sentimiento de estar ahogado, análogo al malestar que se desprende de los cadáveres. (…)" Revista Litoral (mayo 2002), Editorial psicoanalítica de la Letra, número 32. "Sade" in La invención del sadismo, p. 73.
44 "—Creo que no amo sino el amor e, inclusive en el amor, sólo la angustia de amar que únicamente sentí en los bosques, o el día de la muerte. (…) Siempre y cuando tu padre no recibiera de mí la menor satisfacción, tuve relaciones con muchachas y me vino la idea de que tu desventurado padre se beneficiara de ellas. Algo que respondía perfectamente a la aversión que tengo por las situaciones regulares.".
45 Braunstein, p. 21
46 p. 73
47 Lacan, J., (Seminario La Angustia, 1966). No se ha publicado todavía.
48 p. 54.
49 p. 30.
50 P. 89
51 Braunstein, Néstor , El goce, p. 50, México, Siglo XXI, 1990, en referencia al Seminario sobre la Ética del Psicoanálisis, de Lacan, del 4 de mayo de 1960.
52 p. 90
53 P. 92
54 Epígrafes de Mi madre: "La vejez renueva al terror al infinito, conduce al ser inconcluso hacia el comienzo que entreveo a la orilla de la tumba y que es el puerco que dentro de mí no pueden matar ni la muerte ni el insulto. El terror es divino a la orilla de la tumba y me hundo en ella porque soy su hijo / DIOS en mí es el horror de lo que fue, es y será tan horrible que a cualquier precio debería negar y gritar con todas mis fuerzas que yo niego que eso fue, es o será. Pero yo mentiría / En la soledad en la que yo entraba, las medidas de este mundo —si subsisten— están para sostener en nosotros un sentimiento de desmesura vertiginoso. DIOS es esta soledad / La risa es más divina e inclusive más inaprensible que las lágrimas. Este brillo sorprendente del cielo es el de la muerte misma. Mi cabeza da vueltas en el cielo. Jamás la cabeza da tantas como en su muerte."
55 El Unheimliche que Freud trabaja en su texto de 1919.
56 Recordemos que Madame Edwarda retrata a Dios bajo las formas de una prostituta.
57 Bataille, p. 47.
58 Braunstein, p. 21
59 "La fuerza produce el sentido (y el espacio) mediante el mero poder de «repetición» que habita en ella originariamente como su muerte. Este poder, es decir, este "imponer" que abre y limita el trabajo de la fuerza inaugura la traducibilidad, hace posible lo que se llama «el lenguaje», transforma el idioma absoluto en límite desde siempre ya transgredido: un idioma puro no es un lenguaje, sólo llega a serlo repitiéndose: la repetición desdobla ya desde siempre la punta de la primera vez. A pesar de las apariencias, esto no contradice lo que decíamos más arriba sobre lo intraducible. Se trataba entonces de invocar el origen del movimiento de trasgresión, el origen de la repetición y del convertirse en lenguaje el idioma. Si nos instalamos en lo dado o el efecto de la repetición, en la traducción, en la evidencia de la distinción entre la fuerza y el sentido, no sólo se pierde la intuición original de Freud, sino que se borra lo virulento de la relación con la muerte. " (Derrida, J., L’écriture et la différence, París, Éditions du Seuil, 1967 — Hay edición en castellano: La escritura y la diferencia, Barcelona, Anthropos, 1989)
60 p. 92
61 Véase nuevamente el epígrafe dos de Mi madre: " DIOS en mí es el horror de lo que fue, es y será tan horrible que a cualquier precio debería negar y gritar con todas mis fuerzas que yo niego que eso fue, es o será. Pero yo mentiría".
Bibliografía
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(1996), « Le pervers et la femme », Ed. Anthropos, Economica, Paris.
Bataille, Georges (1966), "Ma mère", Éditions 10/18, Paris (1997, Editorial Coyoacán, México).
(2002) "Sade" in "La invención del sadismo", Revista Litoral (Mayo 2002), Epele, número 32.
(1957), "L’érotisme", Éditions de Minuit, Paris.
(1967), "Histoire de l’Oeil", J.J. Pauvert, Paris.
Bicecci, Mirta (1983) "El cuerpo y el lenguaje", en "la re-flexión de los conceptos de Freud en la obra de Lacan", volumen a cargo de Néstor Braunstein, coloquios de la fundación 3, Siglo XXI, México.
Braunstein, Nestór (1990), "El goce", Siglo XXI, México.
Chemama, Roland, Diccionario del psicoanálisis, Diccionario actual de los significantes, conceptos y matemas del psicoanálisis, Amorrortu Editores.
Derrida, Jacques (1967), "L’écriture et la différence", Paris, Éditions du Seuil (1989, Anthropos, Barcelona).
(1980), "La carte postale de Socrate a Freud et au-delà", Flammarion, Paris (1986, Siglo Veintiuno, México).
Freud, Sigmund (1909) "A propósito de un caso de neurosis obsesiva", Obras Completas, Amorrortu Editores, Vol. 10.
(1919) "Lo ominoso", Obras Completas, Amorrortu Editores, Vol. 17.
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Huerta, Jorge (2001), "Un caballero llamado Seingalt. Casanova y el libertinaje". Revista Me cayó el veinte. Núm. 3. Primavera 2001.
Lacan, Jacques (1966), Seminario la Angustia. No publicado.
Platón, "El banquete", Diálogos, Edición Argonauta, Buenos Aires, 1944.
Quignard, Pascal (1994), "Le sexe et l’effroi", Éditions Gallimard, Paris (El sexo y el espanto, cuadernos de Litoral, 2000.)
Roudinesco, Elizabeth (1993), « Jacques Lacan, Esquisse d’une vie, histoire d’un système de pensée », Fayard, Paris.
Zizek Slavoj (2003) Las metástasis del goce, Seis ensayos sobre la mujer y la causalidad, Paidós, Espacios del saber.

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